Construcción del siglo XVIII adosada a una tumba de época romana excavada en la roca. Situada en la calle Blancaflor, está compuesta por una tumba rupestre, que hace las veces de capilla, una pequeña antesala y una agraciada espadaña. La ermita está dedicada a san Críspulo y san Restituto pues es en este lugar donde una leyenda sitúa el martirio que sufrieron los dos santos a manos de los musulmanes en el siglo IX, durante el Emirato de Córdoba. En el siglo XVII, el Ayuntamiento los declaró patronos de Peñaflor, al atribuir la finalización de una epidemia de peste a la intercesión de los dos santos.

 

 

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